Mientras la guerra continúa en Libia, con Gadafi cada vez mas acorralado, los rebeldes ganando terreno y con el completo apoyo de Estados Unidos, Siria libra su crisis en un segundo plano. Tras mas de dos semanas de protestas respondidas con una dura represión y decenas de victimas rebeldes, el presidente sirio, Bachar el Asad ha comunicado que no piensa reformar la dictadura heredada de su padre ni escuchar las protestas, a pesar de que el Gobierno de Siria dimitió ayer en pleno. Ante esto, el descontento no se ha hecho esperar y miles de manifestantes han salido a las calles de Latakia, originando disparos por parte de las fuerzas de seguridad. El viernes espera otra jornada de grandes protestas.Bachar el Adad había prometido cambios, pero ahora retrocede en sus palabras y achaca la situación a una "gran conspiración extranjera e interna" fomentada por Israel. El Estado de Excepcion, impuesto por el padre del presidente en 1963, continúa vigente a pesar de que en el 2000, cuando le sucedió, prometió que lo quitaría. La represión ha sido reconocida por el presidente, alegando que lo prioritario era mantener el orden ante los gritos de libertad y protestas por la corrupción .
El gran levantamiento árabe continua.
No hay comentarios:
Publicar un comentario